Lunes, 12 Abril 2021

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Corral ofrece el servicio de comedor a las personas mayores desde 2009 gracias a la Junta y Diputación, cuyo presidente, José Manuel Caballero, se ha marcado el reto de extenderlo a todos los municipios de la provincia de menos de 2.000 habitantes

Faltan diez minutos para la una de la tarde. Tomás espera impaciente a que se abran las puertas del espacio cultural La Villa, en Corral de Calatrava. Es el lugar al que acude de lunes a viernes para recoger la bolsa de comida que con tanto esmero y pasión prepara Domi Fernández. Desde hace dos años ella es la encargada de elaborar esos menús que algunos ya han denominado «salvavidas». Y no es para menos. Gracias a este servicio pueden comer a diario casi una treintena de vecinos de un pueblo de algo más de 1.100 habitantes y donde la mayoría de la población es gente mayor.

Junto a Tomás hacen cola otros vecinos. Algunos amenizan la espera con un cigarro mientras otros conversan entre ellos. Suenan las campanas. Ya es la una. Es el momento de recoger la comida. Domi espera al otro lado de la barra donde están depositadas las bolsas. Entran, saludan y con una sonrisa se llevan la comida a casa. Son gente que por enfermedad o incapacidad se han convertido en usuarios de este servicio tras pasar el informe de valoración de Servicios Sociales. Ayer tocaban lentejas, fiambre y naranja de postre, además de agua y pan. Todo por tres euros al día. Un módico precio gracias a la subvención de la Diputación de Ciudad Real, que ya ha implantado este servicio de comedor en 15 municipios de menos de 2.000 habitantes. Ahora, el objetivo que se marcaba el presidente de la Institución provincial, José Manuel Caballero, es extenderlo, con la colaboración del Gobierno regional, a las otras 53 localidades de la provincia que se encuentran en este rango poblacional. En un futuro cercano serán 68 los municipios que contarán con servicio de comedor o comida a domicilio para personas mayores gracias a la ayuda provincial. Y pasará lo que ha pasado en Corral, «que una vez que se oferta, ya es imposible quitarlo», reconoce su alcalde, Andrés Cárdenas.

Menús 'salvavidas'Menús 'salvavidas' - Foto: Rueda VillaverdeBernabé Fernández acude con su mujer Victoriana Pérez. Ambos son usuarios del comedor «desde que empezó prácticamente».

 

Las patologías que sufre Victoriana le impiden guisar, «y yo -reconoce Bernabé con resignación- no sé cocinar». «La comida está muy buena, y normalmente nos suele gustar todo. No tenemos ningún problema», comenta entre risas. ¿Qué pasaría si no existiera este servicio? La respuesta es clara: «Tendría que adaptarme a pagar en otro sitio, y económicamente me mataría. Para todo el mundo sería fatal. Esto nos ha salvado la vida a muchos».

Han pasado cinco minutos desde el inicio de la entrega y ya no queda ninguna bolsa. Todos los usuarios de este servicio acuden puntuales a la cita. «Ya nos conocemos entre todos y los gustos que tiene cada uno», asegura la cocinera de un servicio «esencial» para municipios pequeños como Corral de Calatrava, donde lleva ya más de diez años gracias al apoyo de la Diputación de Ciudad Real y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. En aquella época en el municipio gobernaba el Partido Popular, y hoy es un alcalde socialista, Andrés Cárdenas, el que ocupa el sillón de la Alcaldía. No ha dudado en continuar con este servicio «social muy importante». «No podíamos dejar de hacerlo. Si no recibiéramos ayuda de las instituciones lo haríamos con fondos propios, y eso iría en detrimento de otras actuaciones», argumenta al tiempo que enfatiza que «en Corral de Calatrava el alcalde no es ni del PP ni del PSOE, sino que es el que mira por el pueblo y sus vecinos. Y en esa línea tenemos que seguir».

 

Para este pequeño municipio, la Institución provincial es «necesaria y fundamental». «Sin Diputación no podríamos subsistir. Sin ella, los pueblos pequeños estamos abocados a la desaparición, ya que este modelo de Institución nos permite respirar en el día a día, acometer alguna obra y mejorar la calidad de vida de nuestros vecinos», añade. El servicio de comedor, señala, es un ejemplo. Este recurso, puntualiza, de manera provisional se está realizando en el espacio cultural, ya que en la actualidad el Ayuntamiento está habilitando un edificio que pronto se convertirá en centro de día, donde se ubicará también el comedor y la cocina ofreciendo así «unas mejores instalaciones».

Pensando también en las personas mayores, está la Ayuda a Domicilio, que cuenta ya con 40 usuarios. Una de las beneficiarias es Juana Morales. A sus 85 años dice no tener ya «nada bueno, tan solo la lengua», comenta con una ligera sonrisa. Hace apenas un año que no se ríe, desde que el COVID-19 se llevó la vida de uno de sus tres hijos. Gloria Acosta, su asistenta social, es quien la anima cada día y la hace compañía, pero también es la persona que la ayuda con las tareas domésticas. «Tengo muy mal la columna y no me puedo doblar y Gloria hace lo que yo no puedo. Sin ella no sé lo que haría», relata a La Tribuna desde el sillón de su casa. Gloria ha sido para Juana también otra ‘salvavidas’.